El cine es magia y sigue siendo la mejor forma de ver una película. Participar no tiene costo extra, solo tendrás que comprar tu entrada y sumarte. A la salida, si hay cuorum, se puede ir a cenar y charlar sobre la película y otros temas, evitando conversar sobre política, religión y fútbol, digo si no tienes "autocontrol" 😄 Dejo mail para consultas: elsa.argentina@gmail.com Saludos !

VIERNES 21-08-2026: EL GRAN FALSIFICADOR

DÓNDE: MULTIPLEX BELGRANO - Vuelta de Obligado  - SALA 10 - CABA

FUNCIÓN: viernes 21 de agosto a las 22.35 h

ENTRADA: $ 11.000,00

Título original: L'affaire Bojarski

Año: 2025

País: Francia

Duración: 128 minutos

Dirección: Jean-Paul Salomé

Guión: Bastien Daret, Jean-Paul Salomé, Delphine Gleize. Idea: Marie-Pierre Huster

Reparto: Reda Kateb, Sara Giraudeau, Bastien Bouillon, Quentin Dolmaire, Pierre Lottin.

Música: Mathieu Lamboley

Fotografía: Julien Hirsch

Compañías: Coproducción Francia-Bélgica; Le Bureau, Les Compagnons du Cinéma, Artemis Productions, Cactus Prod, France 2 Cinema, Proximus, BE TV, France TV, RTBF (Télévision Belge).

Distribuidora: Le Pacte

Género: Drama. Thriller | Policíaco. Basado en hechos reales. Años 40. Años 50

Sinopsis: París, en los años de la posguerra. Jan Bojarski, un refugiado polaco, es conocido en el submundo como 'el Cézanne de la falsificación'. Durante quince años, mantiene una doble vida impecable: mientras su familia hace vida normal en casa, él fabrica en un cobertizo artesanal billetes de una precisión tal que logran burlar los controles del Banco de Francia. Esta maestría técnica lo convierte en la obsesión del comisario Mattei, iniciando una cacería humana que, para ambos, dejará de ser una cuestión de ley para convertirse en un duelo personal.


___________________________________________________________________________________



1 comentario:

  1. Página 12 - EL GRAN FALSIFICADOR (7 puntos)
    Es probable que una de las razones del éxito de El gran falsificador en su país natal, con más de un millón de entradas vendidas en Francia desde su estreno a comienzos de este año, tenga que ver con el atractivo de la historia real en la cual se inspira y las tersas formas clásicas con las cuales el realizador Jean-Paul Salomé la transforma en un relato bigger than life.
    Nacido en 1912 en Polonia, Ceslaw Bojarski escapó de la guerra luego de ser tomado como prisionero y se instaló en Lyon a mediados de los años 40, iniciando una carrera como falsificador de billetes que lo llevaría a la cima de ese “oficio” durante tres lustros, estrellato interrumpido luego de su arresto en 1964. Con ese material de base, Salomé construye una película que tiene un pie apoyado firmemente en el terreno del policial y el otro en el de la biografía cinematográfica.
    En la piel del actor Reda Kateb (Un profeta), Bojarski se convierte en una criatura compleja, zarandeada por las obligaciones de la vida familiar y la necesidad compulsiva de superarse en su métier, esforzándose por crear cada vez mejores imitaciones de los francos en circulación. “Los míos son incluso mejores que los originales”, dirá en cierto momento el protagonista, orgulloso de sus billetes de 100 francos, conocidos popularmente como “Bonapartes”, por la imagen del prócer presente en el papel.
    Pero El gran falsificador comienza un poco antes, in medias res, cuando un atraco a un camión de caudales que transporta papel moneda termina en matanza. Más tarde, cuando el particular falsario quede huérfano de patrones en el crimen y decida trabajar en solitario, sin otra estructura que él mismo para distribuir los papelitos de colores, los roles de artesano, genio creador y mente criminal comienzan a entreverarse hasta el punto de ser indiscernibles. No por nada alguien lo bautiza como el “Cézanne del dinero falso”.
    Entonces aparece la figura del inspector André Mattei, criatura de ficción erigida como némesis de Bojarski. El policía que se obsesiona con detenerlo, al punto de poner en peligro su lugar en la fuerza. Así, al tiempo que oculta a su mujer el salón secreto donde las tintas y máquinas de impresión sostienen su estilo de vida, el protagonista debe también participar de un juego de gatos y ratones ante la insistencia de un sabueso cuya única meta en la vida parece ser atraparlo. Para sumarle aún más color al particular antihéroe, el guión le hace crear (pero nunca patentar, cuestiones de las leyes xenófobas) la birome, su hermano mayor, el desodorante a bolilla, e incluso un sistema primitivo de las actuales cápsulas de café. De allí la necesidad de pasarse al lado oscuro de la creación, parece decir el relato como justificación de sus actos.
    Jugando el juego hitchcockiano de invertir la mesa y poner al espectador del lado del criminal, el tercer acto de El gran falsificador se concentra en los intentos de Mattei por atrapar a Bojarski, quien se permite incluso algunos pasos de egocentrismo gracias a un llamado telefónico e incluso un encuentro “casual” con el policía. Todo ello sin dejar de lado la dinámica familiar, no exenta de crisis y separaciones, y los detalles del artesanal sistema de falsificación, no muy diferente del de un imitador de obras de arte. El resultado es un largometraje que no ambiciona abrir nuevos caminos pero, de manera similar a como opera el personaje con los billetes, imita siluetas y tonalidades de otro films para crear algo que es, al mismo tiempo, familiar y único.

    ResponderEliminar