El cine es magia y sigue siendo la mejor forma de ver una película. Participar no tiene costo extra, solo tendrás que comprar tu entrada y sumarte. A la salida, si hay cuorum, se puede ir a cenar y charlar sobre la película y otros temas, evitando conversar sobre política, religión y fútbol, digo si no tienes "autocontrol" 😄 Dejo mail para consultas: elsa.argentina@gmail.com Saludos !

VIERNES 26-12-2025: VALOR SENTIMENTAL

DÓNDE: MULTIPLEX BELGRANO - Vuelta de Obligado 2199 - CABA

FUNCIÓN: viernes 26 de diciembre a las 20.00 h

ENCUENTRO: a las 19.45 h frente a boletería

ENTRADA: $ 8.000,00 



Título original: Sentimental Value

AKA: Affeksjonsverdi

Año: 2025

Duración: 135 min.

País: Noruega 

Dirección: Joachim Trier

Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt

Elenco: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Elle Fanning, Anders Danielsen, Jesper Christensen, Lena Endre, Cory Michael Smith, Catherine Cohen, Andreas Stoltenberg Granerud, Øyvind Hesjedal Loven y Lars Väringer.

Música: Hania Rani

Fotografía: Kasper Tuxen

Compañías: Coproducción Noruega-Francia-Dinamarca-Alemania-Reino Unido; MER Film, Eye Eye Pictures, Lumen Production, Komplizen Film, BBC Film, Zentropa Productions, MK2 Productions

Género: Drama | Familia. Cine dentro del cine

SINOPSIS: Tras la muerte de su madre, las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, Gustav Borg, un veterano director de cine de renombre, que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado ese papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una actriz estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar.


TRAILERhttps://www.youtube.com/watch?v=65AvX9TgDNk&t=1s

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Muy buen film, con excelentes actuaciones, y la temática de los afectos y traumas familiares. MI PUNTAJE: 8










4 comentarios:

  1. CRÍTICA, por Diego Batlle
    La historia de una casona a través de muchas décadas, la evolución de una familia de varias generaciones (abuelos, padres, hijos, nietos), las tensas relaciones entre un hombre ya septuagenario y sus hijas adultas, los universos del cine y del teatro... Todo eso (y mucho más) se aborda durante las algo más de dos horas del nuevo film del realizador noruego que, a partir de algunos aspectos autobiográficos (el guión, de todas formas, es de su habitual colaborador Eskil Vogt) construye un relato lleno de desvíos, de derivas, de subtramas, de flashbacks y de juegos (es una tragicomedia con más comedia que tragedia).
    Nora Borg (Reinsve) es una prestigiosa actriz de teatro. En la primera escena la vemos en pleno ataque de pánico antes del estreno de su nueva obra a sala llena, pero luego irrumpe en escena y el éxito es total. Ella no ha formado una familia (tiene un affaire con el director de la obra, un hombre casado que interpreta Anders Danielsen Lie), mientras que su hermana menor Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas), que supo actuar de niña en algún film de su padre, ahora se dedica a otra cosa, es historiadora, está casada y tiene un encantador hijo. El triángulo protagónico se completa con Gustav Borg (Stellan Skarsgård), cineasta de prestigio pero que desde hace 15 años que no filma y al que vemos bebiendo demasiado, coqueteando con cuanta mujer tiene cerca y acompañando retrospectivas de sus películas.
    A pesar de una relación siempre tirante (y bastante distante) con Nora, Gustav le cuenta que ha escrito un guión especialmente para ella basada en la historia de su esposa y madre de las dos muchachas (y sobre un suicidio que ha ocurrido en la casa mencionada). Nora no tiene ganas de ser la protagonista y finalmente, en el marco de la proyección de un clásico suyo restaurado en el Festival de Deauville, el realizador conoce y le ofrece el papel a Rachel Kemp (Elle Fanning), una ascendente estrella estadounidense.
    El destino de esa centenaria casa, la historia de esa madre que se ha quitado la vida, la relación íntima entre esas dos hermanas que han tomado caminos muy diferentes, la presencia siempre inquietante, manipuladora pero al mismo tiempo seductora de Gustav, la dinámica de un grupo familiar que intenta saldar diferencias y resentimientos, y las miserias y avatares del mundo del arte son trabajados por Trier con mucha sensibilidad, encanto y humor en una película que aborda problemáticas complejas con una ligereza y una levedad que se agradece y celebra.
    Es cierto que en determinados pasajes se acerca demasiado al psicodrama y que esos 135 minutos lucen en ciertos momentos algo recargados e inflados (un mal de muchas de las películas que acceden a Cannes), pero estamos, sin dudas, ante la mejor película de Trier, un realizador cada vez más convencido de qué temas abordar y sobre todo de cómo hacerlo. En este caso, además, con el aporte de tres intérpretes (lo de Fanning está bien pero su papel es más bien secundario) en un sublime nivel actoral.

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  2. Crítica por PABLO NUÑEZ 11/12/2025
    El director y guionista danés JOACHIM TRIER (n. 1974) realizó esta película dramática en torno a una casona ubicada en Noruega, habitada por generaciones de una familia durante buena parte del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Así desfilan en saltos temporales hacia atrás un abuela que formó parte de la resistencia al nazismo y terminó suicidándose, el cineasta GUSTAV BORG (el excelente actor STELLAN SKASSGARD) padre de dos hijas como NORA (extraordinaria actuación de RENATE REINSVEN), una gran actriz de teatro con conductas depresivas y su hermana menor AGNES (INGA IBSDOTTER LILLEAAS), actriz siendo niña que de grande es historiadora y pudo casarse formando una familia con un hijo. Producto de la muerte de la madre de NORA y AGNES ese padre vuelve después de varios años de separación a encontrarse con sus hijas y le propone a NORA que sea la protagonista de una película donde debe interpretar a su abuela, lo que genera un fuerte enfrentamiento entre ambos QUE VA SER EL EJE DE LA PELÍCULA. Sin estar a la altura del genio de INGMAR BERGMAN el director logra una película dramáticamente intensa sostenida por un elenco sólido.
    Merece ser vista (7/10)

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  4. Crítica por Alejandro Lingenti para DIARIO LA NACIÓN - Calificación: MUY BUENA
    La familia disfuncional es un tópico muy transitado en el cine, tanto en clave dramática como de comedia. El tema ocupa la superficie más visible de Valor sentimental, el sexto largometraje del noruego Joachim Trier, pero por debajo empiezan aflorar otros asuntos, piezas de un rompecabezas narrativo que se va ordenando de a poco, con una cadencia y una profundidad que por momentos remiten a ciertas zonas de la obra de Ingmar Bergman, el auténtico prócer del cine escandinavo.
    Nora -Renate Reinsve, que ya se había lucido en el film anterior de Trier, La peor persona del mundo (2021)- es una actriz de teatro tan exitosa y reconocida como neurótica que necesita inesperados estímulos (sexo rápido o un sopapo de su amante furtivo entre bambalinas) para escapar de súbitos ataques de pánico que ponen en riesgo la función del clásico de Ibsen Casa de muñecas que ella misma protagoniza en un teatro repleto.
    Tras la muerte de su madre, Nora y su hermana Agnes -que lleva una vida familiar más armónica, pero también tiene cuentas pendientes del pasado- se reencuentran con un padre mayormente ausente (Stellan Skarsgård) que, lejos de abocarse a sanar esas heridas, mantiene firmes su soberbia y su displicencia. Es un cineasta de culto que está en el tramo final de su carrera, y su preocupación central es su próxima película, para la que no consigue financiación hasta que el encuentro fortuito con una joven estrella de Hollywood (Elle Fanning) le allana el camino para que una popular plataforma de streaming se haga cargo de la producción.
    Arte, ego, culpa, deseo, crisis existenciales que pueden tener que ver con el paso del tiempo o no tanto… Trier sazona esta historia de desconciertos afectivos con todos esos condimentos, e incluso incorpora el recurso de la película dentro de la película como campo de batalla emocional.
    Valor sentimental es desde el principio -cuando la preciosa casona estilo Dragestil que tiene un peso importante en el relato es presentada como un personaje más- hasta el final una historia atravesada por la melancolía.
    Trier cuenta con el beneficio de un elenco muy afilado para sostener un andamiaje recargado de recursos de puesta en escena que también incluye citas y homenajes explícitos (a Persona, de Bergman, en una breve secuencia de rostros superpuestos que evoca a ese clásico de 1966, y a Otra mujer, justamente de la época más “bergmaniana” de Woody Allen, a través de la idea de escuchar secretamente una sesión de terapia ajena a través de las tuberías de calefacción de una casa con más de una planta). Embarcados en la exigencia de interpretar una larga serie de diálogos tan punzantes cuando van cargados de gravedad como en los momentos en los que relucen por su refinada ironía, todos resuelven con solvencia y logran dotar a la película del espesor sensible que demanda: el “valor sentimental” del título, en suma.
    Trier ha declarado que quería dedicar esta etapa de su carrera a temas muy personales, y el de esta película que ganó el Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cannes, sin dudas lo es: su abuelo materno, Erik Løchen, fue un conocido cineasta y músico de jazz noruego que durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de la resistencia y fue capturado por los nazis, un trauma que perduró toda su vida y que pudo procesar gracias a filmar películas. Como Gustav, uno de los grandes protagonistas de Valor sentimental, y el propio Trier, tan afecto a los juegos de espejos.

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